Las dos palabras que Lear deseaba escuchar

Investigación y ensayos de Las dos palabras que Lear deseaba escuchar

La actriz Eva Rufo colaboró con Antonio Rodríguez Menéndez (versión, espacio escénico y dirección) en la investigación que este desarrolla en torno a Las dos palabras que Lear deseaba escuchar, una versión suya de la tragedia del viejo rey centrada en la actitud que él y los demás personajes tienen ante las palabras y los silencios.

Tres pensamientos animan esta investigación. Uno lo aporta W. H. Auden, quien advertía en Un poema no escrito: “Allí donde la palabra es necesaria, tanto la mentira como el engaño de uno mismo son posibles”. Otro es la pregunta que lanza César Vallejo en Poemas humanos: “¿Y si, después de tantas palabras, no sobrevive la palabra?”. El tercero es lo que Deleuze y Guattari escribieron en Rizoma, que “en un libro no hay nada que comprender, tan solo hay que preguntarse con qué funciona, en conexión con qué hace pasar o no intensidades, en qué multiplicidades introduce y metamorfosea la suya”.

En el camino han ido apareciendo, desde los poemas “Lear King en los claustros” y “Vida”, de Cuaderno de Nueva York, de José Hierro, hasta  el poema “El óxido se posó en mi lengua como el sabor de una desaparición”, del libro Descripción de la mentira, de Antonio Gamoneda. A partir de ahí, llegaron Valente, Gil de Biedma, Dulce María Loynaz, Rosales, Vallejo, Gelman, Carlos Edmundo de Ory, Cernuda, Gonzalo Rojas, Ángel González, José Emilio Pacheco, Pablo Sorozabal, Machado… Quizá su participación en esta tragedia era un homenaje a todos ellos, para mostrar cómo puede sonar el español si lo convertimos en palabras de Shakespeare y las pronunciamos con vínculo. Con el trabajo, se ha ido construyendo algo muy coherente que tiene vida propia. Lo cierto es que estos versos se entremezclaban, se confundían y hasta llegaban a fundirse y perderse, y a devenir potente texto teatral.

La intención es continuar esta investigación con la colaboración de otros profesionales del teatro y finalmente mostrarla al público. Pero no hay prisa. El camino ha demostrado que quizá solo sea verdadero aquello que nos hace vivir.

Acerca de Antonio Rodríguez Menéndez

Estudié Sociología y Magisterio. Soy actor, director de teatro, dramaturgo y profesor de escritura creativa, entre otras cosas. En 2003 fundé el Proyecto Fahrenheit 451 (las personas libro) y la Escuela de Lectura de Madrid, de la que deriva La voz a ti debida, todos ellos proyectos para el fomento de la lectura y la defensa de los libros.
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